Chus Merino

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Orígenes

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GUIJUELO es un municipio situado a 48 km. de Salamanca, con una altitud de 1010 metros sobre el nivel del mar, y una superficie de 63.2 km. Cuenta con una población de algo más de 5000 habitantes Guijuelo se halla ubicado en comarca salmanticenses, una zona ondulada de presierra entre los llanos de Alba de Tormes y la comarca montañosa de la Sierra de Béjar. Limita al Norte con Frades de la Sierra, Berrocal de Salvatierra y Pizarral, al este con Aldeavieja de Tormes y Cespedosa, al sur con Guijo de Ávila, Fuentes de Bejar y Puebla de San Medel y al oeste con Fuenterroble de Salvatierra y Casafranca. El pueblo está levantado sobre varias colinas: La del Torreón que tiene una elevación de 1.035 metros, el Lomo cuya altura es de 1.037 metros y el Teso de las Reses, con 1.015 metros. El Arroyo del Valle es su desagüe natural por el Norte; por el Sur, el arroyo de Fuentelinar, que se une al de la Peñuela, formando el de Parranda de Mulas, que vierte sus aguas, al igual que el del Valle, en el Tormes, situado a unos 4 km. de distancia de la población. El Pantano de Santa Teresa, sobre este río, hace que su reculaje llegue hasta el término de Guijuelo.

 

Historia de los Orígenes de Guijuelo


El origen actual está localidad se fija en la repoblación del reino de Castilla impulsada por Alfonso VII en el s. XII (1126-1157) tras la conquista del territorio. Muchos piensan que Guijuelo es un municipio de nueva creación, una circunstancia que con una visión somera es fácilmente rebatible.

Los primeros pobladores de la zona nos remontaría al paleolítico en la zona del valle del Tormes donde a pesar de no estar confirmado, podría existir algún punto identificado como dolmen, enterramiento prehistórico.

No sería hasta 300 a.C. cuando se encuentran los primeros vestigios de Guijuelo, un asentamiento de vetones que se podría localizar en la parte más alta del Lomo, confirmado por diversos hallazgos arqueológicos. En esta zona existen, aún hoy, dos fuentes, que ofrecían un abastecimiento seguro y una piedra de sacrificios, que debió servir para las celebraciones de los citados pobladores.

Después de la conquista romana de la zona, el pueblo se trasladó al valle de Santa María. Se desconocen los motivos que indujeron a este cambio de la población, pero bien puede suponerse que en el valle estaban más protegidos del rigor de los vientos. Otra razón puede ser la búsqueda de agua, puesto que en el valle había un arroyo. Esta situación poblacional está confirmada, entre otros datos, por los apuntes relacionados con un cementerio situado en el Teso de la Feria, utilizado posteriormente, como era norma habitual, por las invasiones primero de suevos y luego de visigodos.

En el año 713, se produce la conquista musulmana tras la batalla de Segoyuela (cerca de Tamames) y toda la región paso a manos de los musulmanes. Los árabes debieron pasar de largo por estas tierras porque no dejaron ningún vestigio. En año 938 llega la Reconquista a Salamanca, a partir de las batallas de Simancas y Alhándiga (año 939) convirtiendo la zona en Tierra de Nadie, cambiando de manos en varias ocasiones.

La verdadera repoblación y colonización se produjo a finales del s. XI, por un mero desplazamiento de poblaciones. En s. XII el rey de Castilla Alfonso VI mandó a su hija doña Urraca y a su marido Raimundo de Borgoña la repoblación de la zona, momento en el que se supone el asentamiento definitivo de agricultores y ganaderos en el término de Guijuelo, que se fija en el reinado de Alfonso IX en el año 1115, cuando se constituye a Salvatierra como cabeza de Señorío que incluía pueblos comarcanos, incluido Guijuelo. Salvatierra por su importancia fronteriza primero con los musulmanes y luego al avanzar la reconquista, con el Reino de Castilla, fue dado a infantes e hijos de infantes, entre ellos Diego Sánchez, nieto del rey Fernando II de León e hijo del infante D. Sancho Fernández; también al infante D. Pedro, hijo de Alfonso X el Sabio. Posteriormente pasó a la Casa de los Condes de Carrión. La infanta Doña Catalina hermana de Juan II, casada con el infante D. Enrique de Aragón, que por sus desavenencias con su cuñado perdió el señorío de su mujer, dándoselo el rey al Duque de Alba en 1465.

Durante el reinado de Fernando II de León, Guijuelo se encontraba en una zona insegura por formar frontera con Castilla, una vez dividido el reino Alfonso VII entre sus hijos, dejando a Fernando, León y a Sancho, Castilla. En esta etapa Guijuelo era el extremo de Salvatierra, por tanto del reino de León y fue escena de luchas fronterizas, al encontrase entre las poblaciones castellanas de Cespedosa, Guijo de Ávila, del concejo de Ávila y Fuentes de Béjar, pueblo castellano del concejo de Béjar. En esta época se amurallaron Salvatierra y Monleón y se construyó una torre en el Pico Monreal (a unos 6 km. de distancia de Guijuelo) fortificándose la zona fronteriza. Por su parte Guijuelo no tuvo ninguna fortificación, bien porque carecía de interés, bien por que su situación elevada la hacía innecesaria.

Por los años 1.180, en las proximidades de Salvatierra, se produjo una batalla entre tropas reales de esa Villa y otras de Ávila mandados por Nuño Rabia, caballero que había sido de uno de los jefes de las "Mesnadas avilesinas" en la conquista de Cuenca. Derrotados los castellanos, a su jefe le fue cortada la cabeza como escarmiento.

El proceso de repoblación dura todo el siglo XII y primera mitad del s. XIII. El rey Alfonso IX ordena repoblar la localidad de Salvatierra en 1215 y en 1217 esta se da por concluida, momento en el que se crearon varias aldeas de Alba de Tormes en 1224. Aunque antes de la repoblación ya existían habitantes en Salvatierra, puesto que en 1203 la reina doña Berenguela, esposa de Alfonso IX, dio unas casas en Salamanca a la Orden de Salvatierra, que lo más probable es que se tratara de una orden militar que desapareció muy pronto.

La unificación de los reinos castellanos y leoneses terminó con las luchas en el reino de Fernando III, el Santo.